Capturará la lente de Rogelio Cuéllar los rostros de 100 creadores
Rostros, actitudes y expresiones de artistas e intelectuales de diversas ramas del quehacer humano, forman parte del proyecto del fotógrafo Rogelio Cuéllar en el que confrontará a los creadores ante la hoja en blanco o el espacio vacío al iniciar una obra.
El proyecto se llama “Tabula raza: el espacio vacío en 100 creadores contemporáneos”; una muestra sui géneris de artistas de diferentes disciplinas: literatura, artes plásticas, música, teatro, arquitectura y danza, en las que los propios fotografiados escribirán su primera impresión al enfrentarse a la creación.
“Después de tres décadas de estar fotografiando creadores de distintos ámbitos, ahora en este proyecto me propongo indagar el espacio vacío o lo que llamaríamos la página blanca o lo que diría el director de teatro Peter Brook, el espacio vacío en el teatro y cómo se va llenando”, precisa el artista de la lente.
Se trata de enfocar a los creadores de las diferentes disciplinas, cada uno con el lienzo o la hoja en blanco y su actitud ante el inicio de la creación.
“Es decir -precisa- ampliar más lo que he estado trabajando durante tres décadas, el proceso creativo de 100 personajes de diversos ámbitos de las bellas artes, un seguimiento que va más allá de la simple foto; son expresiones dignas de todos ellos y de su puño y letra su pensar frente al papel en blanco”.
Una de las características del trabajo es que el fotógrafo galardonado en 1973 con el Premio Nacional de Fotografía le solicita a cada creador fotografiado que escriba en manuscrito, en una hoja tamaño carta, qué es para él enfrentarse al espacio vacío o la hoja en blanco.
El proyecto está trazado para tres años; en el primero, contactará a 35 artistas de distintas disciplinas para formularles las preguntas del espacio vacío de la creación; durante la misma sesión -aunque no tiene que ser obligatoriamente- realizará un ensayo fotográfico. Esto no quiere decir que el trabajo lo haga en una sola visita, el proceso es visitarlo dos, tres, cuatro o cinco veces hasta que sienta que se logró el objetivo.
“En literatura es un poco más complejo porque el proceso creativo de ellos es más interior, menos visual, pero me ha tocado ver el proceso creativo con varios creadores en literatura y cómo van conformando un mapa en su escritorio, van poniendo fotografías, libros, recortes que les ayudan a forman un libro por ejemplo”, sostiene el fotógrafo nacido en la ciudad de México en 1950.
La idea data de tres décadas atrás, cuando Cuéllar se dio a la tarea de retratar a personajes de la talla de Jaime Sabines, Carlos Pellicer, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, José Luís Martínez, José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares e Inés Arredondo, entre otros.
Recuerda que detrás de cada uno de los retratos, que muchos de ellos ya forman parte de la memoria colectiva, hay una historia.
Rogelio Cuéllar adelanta que cada año va a hacer un promedio de 35 creadores, hasta conformar 100; paralelo a esto va a preparar una exposición o dos para mostrar su trabajo. “Para mí es muy importante hacer exposiciones, publicar el trabajo en revistas o periódicos; lo que me interesa es comunicarlo”, indicó.
La beca que le otorgó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en el rubro de Artes Visuales le permitirá desarrollar su proyecto entre 2008 y el 2011, y del resultado piensa buscar patrocinadores para editar varios libros.
La idea nació por los años 70, cuando empezó a ver trabajos de quienes le enseñaron hacer fotografías; también en libros y cuando vio los retratos de Manuel Álvarez Bravo, Mariana Yampolsky, Héctor García, Nacho Gómez y Lola Alvarez Bravo.
Sus objetivos están claros: “Necesito hacer libros muy bien impresos, uno de ellos es “El rostro de las letras”, tendré como 300 escritores y poetas; otros son “El rostro de la plástica”, “El paisaje urbano”, “El paisaje rural”, “El desnudo” y otro sobre la Ciudad de México que he recorrido y me encanta recorrer con la cámara en mano”.
Para concluir, Cuéllar dice que lo que la fotografía le ha dado es una actitud, un compromiso, un placer frente a la vida; “me siento muy privilegiado de ser y fotografiar a todos estos personajes, quienes forman parte de una memoria visual del México contemporáneo que me toca vivir”.
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